historia

Diferencias entre católicos y ortodoxos

Las Iglesias Católica y Ortodoxa son las dos grandes comunidades cristianas del mundo. Sus doctrinas son muy parecidas, y siempre se ha buscado que se dé la unión entre ambas iglesias. En este artículo explicaremos cómo se originó esta división, sus diferencias, y si realmente la  fusión de ambas es posible.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Se diferenciaron a partir de 1054 en el conocido Cisma de Oriente y Occidente por:

– Intereses contrapuestos: los  orientales siempre habían tenido una mayor dependencia del emperador, que se establecía como líder político y religioso. Sin embargo, occidente había experimentado un refortalecimiento de la figura del Papa, que se elevaba por encima de los poderes civiles con una autonomía por la que el Pontífice luchaba para evitar mayores conflictos.

– Además de los conflictos políticos, las diferencias culturales también tuvieron su importancia para buscar la diferenciación. Los católicos occidentales hablaban latín , mientras que la iglesia bizantina tenía como lengua oficial el griego.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

– Durante las cruzadas ortodoxos y católicos también encontraron sus rivalidades: los occidentales, con el afán de recuperar los lugares santos que habían pertenecido al emperador bizantino, pasaban por Constantinopla para llegar a las zonas invadidas por los musulmanes. El conflicto llegó cuando se recuperaron estos lugares, ya que occidente no quiso devolvérselos al emperador y realizan una sustitución del episcopado.

Introducción de los cruzados en Constantinopla

Introducción de los cruzados en Constantinopla

– Por varias circunstancias, como pactos con los musulmanes, los orientales se ganaron una fama muy negativa de traidores y no fiables entre los católicos occidentales, que perdieron su confianza en ellos y llegan incluso a saquear Constantinopla.  Esto aumentó las diferencias entre ambas iglesias.

Como se puede comprobar, las diferencias que propiciaron la separación no fueron tanto religiosas como políticas o de interés de una u otra iglesia.

Las divergencias religiosas se centran en:

ortodox-ramas

División de las iglesias ortodoxas

– Autoridad: los católicos muestran su obediencia al papa, mientras que el cristianismo oriental presenta una visión más conciliarista. Cada lugar tiene a un patriarca, y todos ellos se reúnen en un concilio presidido por el patriarca de Constantinopla, que es conocido como primus inter pares. No tiene más importancia que el resto de patriarcas, pero es el que dirige y lidera los concilios. Al considerarse herederos apostólicos de San Andrés, consideran que el Papa no tiene autoridad sobre ellos.

1815

El Patriarca de Constantinopla y el Papa Francisco

Pluralidad: la Iglesia ortodoxa se ha ido pluralizando por las distintas culturas entre los países, de forma que ahora hay 15 iglesias ortodoxas distintas, cuyo patriarcado se encuentra supeditado al poder civil. Cada una de estas iglesias tienen su autogobierno, es decir, son autocéfalas y se dirigen a ellas mismas, buscando sus intereses según su situación y tradiciones propias, cada vez más independientes del patriarcado común. La Iglesia católica, sin embargo, es única, nacional universal, con culturas diferentes pero bajo la misma autoridad del Papa, al que obedece con fidelidad.

Concilios: los ortodoxos solo aceptan los siete primeros concilios de la Iglesia, todos ellos antes del Cisma. Desde entonces no han vuelto a tener un concilio para determinar los distintos dogmas. La Iglesia católica sí que ha continuado con esta tradición de los concilios para dar solución a problemas y determinar distintos dogmas, como el de la Inmaculada Concepción.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Santísima Trinidad: mientras que los católicos consideran que el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo, mientras que los ortodoxos creen que solo procede del Padre.

trinidad

Celibato del clero: mientras que el celibato es obligatorio para el clero católico, en la iglesia ortodoxa los sacerdotes pueden estar casados siempre que se casen antes de su ordenación. El episcopado, es decir, los obispos, sí que son célibes, ya que suelen ser monjes nombrados obispos.

orto--644x362

Clero ortodoxo

Por tanto, se puede comprobar que las diferencias no son tanto religiosas como culturales o políticas del momento. Durante siglos, el imperio turco evitó las posibles uniones entre ambas iglesias, ya que se vería perjudicado con la unión de fuerzas del mundo cristiano. Actualmente, se ha intentado la unión de las dos iglesias por distintos papas y representantes ortodoxos. Como puente de unión se recurre a los católicos uniatas orientales, que también siguen una tradición oriental y tienen ritos orientales muy parecidos a los ortodoxos, ya que comparten una cultura común.

Sin embargo, la unificación se ve lejana debido a las connotaciones históricas y políticas y conflictos entre naciones, que suscitan rechazo a la unión total. Los ortodoxos beben en gran parte del catolicismo para poder dar explicación a necesidades sociales y adoptar una postura en los conflictos de la sociedad, aunque con moderación, ya que los extremistas ortodoxos no quieren favorecer la unión por motivos meramente tradicionales.

Cristina Sendra

El templo de Debod

El Templo de Debod es uno de los lugares más recomendables para ver en Madrid, con una belleza impresionante y desde donde se pueden ver los mejores atardeceres de la capital.

En este artículo le damos contexto a esta increíble obra egipcia que tenemos la suerte de tener tan cerca. Descubre Debod.

Templo de Debod actual

Templo de Debod actual

 El marco geográfico e histórico en que nació el Templo de Debod

La situación de Debod en Egipto

El Templo de Debod se encontraba originalmente en Nubia, al sur de Egipto, la tierra del oro, marfil, animales y plantas exóticas. Se encontraba al comienzo de Nubia, a unos veinte kilómetros al sur de la isla de Philae. Fue erigido en pleno desierto, sobre una pequeña meseta llana y  inclinada hacia el valle del Nilo. Delante del templo había una estrecha zona más baja, que era afectada cada año por la inundación del Nilo y beneficiaba los cultivos.

Desde la ribera del río se llegaba por una vía de acceso de unos 200 metros que arrancaba de un embarcadero. Las excavaciones en las antiguas necrópolis nos aseguran que Debod debió mantener siempre un pequeño núcleo rural de agricultores debido a la ribera de Nilo beneficiada por la inundación. La época de mayor riqueza y mayor densidad de población fueron los tiempos greco-romanos, a los que pertenece el templo.

La palabra ta hwt, Debod en egipcio, es una de las formas habituales de designar el templo en esta lengua. Propiamente, significa la morada, la estancia, y, por extensión, la morada del dios, el templo. Era uno de los sitios venerados, todos relacionados entre sí, dentro de una ruta sagrada para los peregrinos que acudían hasta el santuario principal consagrado a la diosa Isis en Philae, en Nubia. Más que a Isis, es al dios Amón al que se adora en Debod al construirse inicialmente el santuario.

Diosa Isis

En esta época comienza a jugar un papel crucial la diosa Isis, venerada en Philiae. El culto a esta diosa fue ganando más y más adeptos en todo Egipto, ya que representaba a la madre bondadosa, la esposa fiel que cría y educa a Horus. El templo de Debod, a veinte kilómetros del de Philiae, donde según la leyenda Isis dio a luz a Horus (otra versión afirma que en Debod sintió el dolor del parto que se produciría en Philae), era el primero de estos hitos de culto popular a la diosa, que atrajo a poetas, pensadores y escritores de la Antigüedad en eruditas y humanas peregrinaciones. En la época de los romanos, fue también el culto a Isis un instrumento valioso de influjo político sobre los egipcios, y estos templos fueron visitados por emperadores como Trajano y Adriano.

Por influjo de esta corriente religiosa, el templo de Debod fue orientándose hacia el culto de Isis, un santuario secundario de la ruta de las peregrinaciones. Todas las reformas que la capilla de Adijalamani recibió, fueron llevadas a cabo por los ptolomeos de Alejandría, y se orientan en adorar a Isis, superponiendo su culto al de Amón.

Tan importante fue la fidelidad a Isis en la región, que cuando el emperador Teodosio dio, en el 391, su edicto por el que cerraba todos los templos paganos y el cristianismo se convierte en la religión oficial, solo quedó tolerado el culto profano de Isis en Philae.

 

El Templo de Debod hasta su traslado a Madrid

 Impuesto el cristianismo en Nubia por Justiniano, tras sus victorias sobre los nubios, e incorporada al imperio bizantino la parte del país más septentrional y cercana a Egipto, hay algún indicio de que el templo de Debod fue transformado en cristiano, aunque esto no afectó a la estructura del monumento. Tal vez fue usada como habitación, pero ni durante el cristianismo ni cuando la baja Nubia fue islamizada en tiempos de Saladino, a finales del siglo XII, se puede asegurar el uso del templo. Sin embargo, es evidente que su deterioro y destrucción se ha llevado a cabo en el siglo XIX, sobre todo a finales de este siglo.

El primer viajero que vio el templo de Debod y dejó referencia gráfica del mismo con una leve descripción fue el danés Frederic-Louis Norden, que en 1737 navegó por la baja Nubia partiendo de Egipto, hasta llegar a Derr, pasando dificultades por la hostilidad de sus habitantes. Sin bajarse del barco, dibujó el monumento con la ayuda de un catalejo marino.

El templo de Debod en 1737.

El templo de Debod en 1737.

En ellas podemos observar las estructuras que quedaban en pie en el siglo XVIII. Es visible el embarcadero, con sus muros delimitando la vía sacra que lleva al templo, y se conservan en pie los tres pilonos, aunque ya se habían perdido las torres laterales, a excepción de una de ellas, en el segundo pilono, que permanecía aún en pie. Por lo que se refiere al edificio principal, éste se conserva íntegro.

Un siglo más tarde, en 1819, el testimonio del arquitecto C. Gau dejó una importante descripción del templo y sus relieves. Se puede observar todavía un conjunto bastante completo, aunque han desaparecido, robadas sus piedras, la torre del segundo pilono y parte del embarcadero, aunque se conserva el muro perimetral del santuario.

El templo de Debod en 1819

El templo de Debod en 1819

Será a lo largo del siglo XIX, cuando el templo sufra una destrucción más amplia de sus estructuras, debido tanto a causas naturales como, sobre todo, a la acción humana. A través de testimonios gráficos y de descripciones casi contemporáneas a los hechos se puede comprobar los estadios de su degradación.

Entre 1851 y 1875 se hunde definitivamente la fachada y gran parte del vestíbulo a causa de un terremoto (1868), como se ha insinuado, o por el robo de los sillares, como parece desprenderse de los documentos gráficos citados.

Entre 1896, fecha en que tenemos la última mención de que aún permanecía en pie, y 1906, el tercer pilono, el más cercano al templo, se derrumba a causa del pillaje de sus piedras por los habitantes de la zona.

En 1907, se inicia la segunda fase de construcción de la Presa vieja de Asuán. El embalsamiento de agua supuso la inmersión de los templos de la Baja Nubia durante la mayor parte del año. Como paso previo, el Service des Antiquités de l’Egypte desarrolló una labor de investigación, documentación y reconstrucción de estos templos. El templo de Debod fue reconstruido entre 1907 y 1908 por el arquitecto egipcio Al Barsanti, mientras que el estudio y descripción del monumento recayó en G. Roeder, quien dejó lo que todavía hoy es la obra fundamental sobre este templo.

Estado del templo de Debod antes de su reconstrucción por G. Gaspero y Al-Barsanti, con su tercer pilono ya desaparecido después de 1986.

Estado del templo de Debod antes de su reconstrucción por G. Gaspero y Al-Barsanti, con su tercer pilono ya desaparecido después de 1986.

Durante los cincuenta años siguientes, el templo estuvo sumergido de ocho a diez meses bajo las aguas de la presa de Asuán. El acceso al templo era posible en verano. Durante este largo espacio de tiempo y bajo tales condiciones, el templo sufrió graves alteraciones. El primer pilono se derrumbó y las paredes fueron erosionadas, perdiendo nitidez los relieves. Pero el mayor daño fue la pérdida de los restos de pintura que recubrían paredes y techo de la capilla de Adijalamani y que todavía pudo contemplar Roeder.

Templo de Debod inundado en las aguas del Nilo.

Templo de Debod inundado en las aguas del Nilo.

  El templo en Madrid

 En el año 1955 se iniciaron los estudios preliminares de una nueva presa más grande y de mayor capacidad que sustituyera a la antigua, ya insuficiente. La amenaza que esta nueva presa suponía para los yacimientos y monumentos arqueológicos, con un lago artificial, el lago Nasser en Sudán, hizo reaccionar a la comunidad internacional que a través de la Unesco organizó una «Campaña de Salvamento de los Monumentos de la Nubia», con gran éxito de participantes y ayudas, tanto económicas como científicas y técnicas.

Desde un primer momento, el gobierno egipcio estableció que algunos templos serían donados a países participantes en la Campaña, como agradecimiento a su destacada colaboración. El templo de Debod fue el primero en ser desmontado, tras una breve excavación por arqueólogos polacos, en 1960, siendo sus bloques depositados en Elefantina hasta que fuera decidido el país de destino.Imagen7

En 1964 el Gobierno español solicitó el templo de Debod para su instalación en nuestro país, petición que sería finalmente aceptada en 1968. En 1970 se eligió Madrid como sede del monumento, determinándose el solar del antiguo Cuartel de la Montaña como ubicación definitiva.

El templo llegó a España en 1970, procedente de Alejandría. Durante los dos siguientes años se procedió a su instalación, que supuso no sólo la restauración de las piedras conservadas, sino también una reconstrucción de las partes exteriores perdidas, la fachada y el vestíbulo.

La instalación se completó con el diseño de un parque, cuyo elemento central fuera el templo, poblado con palmeras y con un pequeño estanque alrededor del edificio. Las obras culminaron en 1972, año en que, tras la inauguración oficial, fue abierto al público.

 

Imagen15ñ
Puedes visitar el templo de Debod en el Parque del Oeste, de entrada gratuita en la Calle Ferraz, 1, 28008 Madrid.
Horarios:

De 1 de octubre a 31 de marzo: 
Martes a viernes de 9:45 a 13:45 y de 16.15 a 18.15 horas
Sábados, domingos y festivos de 9:30 a 20:00 horas.

De 1 de abril a 30 de septiembre (excepto agosto):
Martes a viernes de 10 a 14 horas y de 18 a 20 horas. 
Sábados, domingos y festivos de 9:30 a 20:00 horas.

– Puede concertar una visita guiada (todos los sábados de 11:30 a 12:30 horas) con cita previa. En el caso de que vaya en grupo no debe superar las 20 personas.

– También puedes disfrutar de la Visita Virtual

Debod en imágenes

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Fuentes:

– Almagro, Martín: El Templo de Debod. Instituto de Estudios Madrileños, 1971, Madrid.

http://templodedebod.memoriademadrid.es/pdf/GUIA_DE%20_DEBOD.pdf

http://www.madrid.es/portales/munimadrid/es/Inicio/Ayuntamiento/Cultura-y-Ocio/Templo-de-Debod?vgnextfmt=default&vgnextoid=46caa0d03aa8b010VgnVCM100000d90ca8c0RCRD&vgnextchannel=0c369e242ab26010VgnVCM100000dc0ca8c0RCRD&idCapitulo=4976634

 Cristina Sendra

 

ESPECIAL BLAS DE LEZO, EL HÉROE OLVIDADO

En Irminsul Digital dedicaremos este especial a la memoria de Blas de Lezo, el marinero español que derrotó a la mayor flota jamás reunida hasta entonces, y cuyo nombre, fue sin embargo olvidado e ignorado hasta en su propio país; el nuestro.

3000 hombres contra 30 000; 6 barcos contra 186; Cartagena de Indias, la historia de una victoria; la historia de un héroe olvidado.

 

Trafalgar, La Armada Invencible, Rocroi… Conocemos la cara más oscura de nuestra historia, nuestras más sonadas derrotas, pero olvidamos e ignoramos a conciencia lo más glorioso, lo más brillante de nuestro pasado. Nuestras victorias, que tan conocidas hubieran sido de haberlas ganado otros.

Derrota de las armas españolas mitificada en la Leyenda Negra

Derrota de las armas españolas mitificada en la Leyenda Negra

Blas de Lezo, el hombre

Blas de Lezo nació en Pasajes (Guipúzcoa) en 1689. Vasco de nacimiento y español de corazón, Lezo consiguió elevar su nombre por encima del ruido de la historia. A LA corta edad de 12 años y tras un periodo formativo en el país galo, Blas de Lezo entró al servicio de la causa borbónica en la guerra de sucesión. En su bautismo de fuego, en Vélez- Málaga, el guipuzcoano destacó por su arrojo y valentía y consiguió, además de que una bala rasa de cañón le arrancara una pierna, ascender hasta el puesto de oficial, alférez de la armada.

Retrato de época

Retrato de época

Con el tiempo y debido siempre a acciones meritorias, Lezo fue incrementando su fama y dejando parte de sí en cada campo de batalla. En Tolón el ojo; en Barcelona el brazo derecho… a los 25 años Lezo era ya un capitán de navío sonado, mutilado, temido y respetado por sus enemigos. El mediohombre. Sus Increíbles proezas le fueron haciendo merecedoras de los máximos reconocimientos. Tras una breve convalecencia en el puerto francés de Rochefort, Lezo volvió con el cargo de almirante a la mar, lugar en el que consiguió sonadas victorias contra los enemigos de la corona. Ingleses, turcos, piratas…

Lezo luchó en el Caribe, en el Mediterráneo, tuvo un papel determinante en la toma de Orán, combatió, siempre victorioso y en la mayoría de las ocasiones en clara inferioridad numérica. Pero tras sus numerosas hazañas, una última misión le fue asignada; defender América de las garras inglesas..

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

El XVIII español

  El siglo XVIII había abierto los ojos coincidiendo con la muerte del último de los Austria. La guerra era inminente, los enemigos claros. Los borbones centralistas, apoyados por castilla se hicieron fuertes y vencieron ala confederación de reinos apoyados por Aragón en la guerra de Sucesión. En ella, la victoria borbona se rubricó con los Decretos de Nueva Planta y con un pacto que, pese a ser los ingleses los vencidos, fue realmente ventajoso para ellos. Con El tratado de Utrecht, en 1713, España pierde parte de sus posesiones europeas como Sicilia y Flandes, además de las baleares y el derecho al monopolio comercial en américa. El Reino de España quedó esquilmado, arrasado, debilitado y empobrecido.

Poco a poco, los ingleses se fueron infiltrando en el caribe, y no contentos con su derecho a comerciar se dedicaron al contrabando. Teniendo en cuenta que vivían fuera de La Ley, los delincuentes ingleses eran perseguidos y muchas veces capturados por los guardacostas españoles. El capitán Fandiño, uno de esos guardacostas al servicio del Rey de España, atrapó en una ocasión a un contrabandista llamado Jenkins. El castigo ante el crimen fue contundente; dado que el inglés se escudaba en que su rey le permitía vulnerar la ley española, el capitán español cortó su oreja al delincuente y le espetó: “ve y dile a tu rey que lo mismo le haré si a lo mismo se atreve”.

La Cámara de los Lores, deseosa de emprender una campaña contra la américa española, esgrimió la frase como casus belli para el ataque. EN 1741 las aguas del caribe fueron testigos de la mayor flota de guerra jamás reunida hasta entonces, solo superada por la flota aliada en el desembarco de Normandía. Portobelo cayó fácilmente en las garras de Vernon, el almirante británico de la titánica flota, que envalentonado se dirigió a las murallas de Cartagena de Indias, enclave marítimo de todo el comercio atlántico español.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

LA BATALLA

El sitio de Cartagena de Indias comenzó el 13 de marzo de 1741. Los valientes defensores tenían tres opciones, vencer, morir o las dos. Los españoles se encontraban comandados en tierra por el Virrey Sebastián de Eslava, Almirante de los Reales Ejércitos. Desde el mar, y mucho más curtido en la batalla tenemos a nuestro héroe, D. Blas de Lezo, apoyado también por el Mariscal de Campo D. Melchor de Navarrete, Gobernador de la ciudad, y por el Coronel D. Carlos Des Naux, Ingeniero militar, excelente arquitecto y Director de obras de fortificación. No faltaron las discusiones entre el virrey y Blas de Lezo, pero finalmente los cuatro decidieron actuar unidos bajo el liderazgo de Lezo para hacer frente al enemigo inglés.

Clave del comercio americano

Plano de la Ciudad de Cartagena de Indias

Antes del desembarco, Vernon silenció las baterías de tres fortalezas: Chamba, San Felipe y Santiago. Más tarde los barcos ingleses cañonearon durante 16 días seguidos la fortaleza de San Luis de Bocachica, con la que se hicieron, y tras ella tacaron Fortaleza de Bocagrande  para poder acceder a la bahía. Cuando lo consiguió, Vernon, seguro de su victoria, informó a Inglaterra del triunfo sobre Cartagena de Indias. Los españoles se defendieron en la fortaleza de San Felipe de Barajas. En total, eran unos 300 hombres bajo el mandato de Lezo y Desnaux. Los ingleses comenzaron a atacarla por tierra con decenas de miles de hombres. 1500 de los mejores soldados británicos cayeron ante el fuego de fusilería y artillería de fortificación hispano.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

La preocupación de Vernon aumentó. El inglés planeó un ataque sorpresa con escalas para apropiarse de la fortaleza la noche del 19 de abril. Blas de Lezo, que ya había pensado en la posibilidad de este ataque, mandó previamente cavar un foso alrededor de la muralla. Los británicos, sorprendidos al ver que las escalas se quedaban cortas, quedaron desprotegidos frente al ataque español, que aniquiló a miles de soldados enemigos impotentes bajo la potente cortina de fuego graneado de los españoles. Al día siguiente, tras el desastre del ataque, Vernon mandó a sus soldados huir a los barcos, y cañoneó durante 30 días más la ciudad. Vernon, incapaz de aceptar la superioridad española, no permitió la retirada y las enfermedades y la escasez de provisiones acabaron por causarle 9000 bajas, que junto a las de los caídos en batalla sumaron 18000. Sin cesar de cañonear, los barcos ingleses se fueron retirando de la zona abandonando su objetivo.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Mientras los británicos volvían defraudados por el fracaso, en Gran Bretaña se celebraba la supuesta victoria sobre Cartagena de Indias. Victoria, que Vernon había anunciado a su patria prematuramente. Incluso el rey mandó acuñar once tipos diferentes de medallas y monedas conmemorativas donde hacía honor al asegurado triunfo inglés. La más destacada es ala que aparece Blas de Lezo arrodillado ante Vernon, entregándole su espada y con la inscripción «El orgullo de España humillado por Vernon»

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Cuando al fin descubrieron que Inglaterra había sufrido una derrota humillante, rey Jorge II prohibió a sus cronistas que mencionaran este suceso en sus libros. Se suele decir que la historia la escriben los vencedores. En esta ocasión, fue el gran vencedor de la batalla el que desapareció del recuerdo colectivo.

Sin miedo a equivocase, puede uno decir que fue Blas de Lezo quien con su esfuerzo y tenacidad salvó a la américa hispana de las garras de Inglaterra. Sin un hombre como él, España habría perdido todo su imperio colonial, un imperio que todavía sobreviviría casi un siglo más. La Guerra del asiento o de la oreja de Jenkins se saldó con la más sonada victoria de las armas españolas. Una victoria que por desgracia ha quedado siglos en el olvido.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Texto y entrada por Alberto Ciruelos Enjuto 2º PER y HUM  | Vídeo editado por todo el equipo Irminsul | Voz Enrique Cervera.

La Corte del Rey de los Hunos

Hoy quisiera analizar un fragmento de “Excerpta de Legationibus” de Prisco, del año 475, un relato de un embajador del Imperio Romano de Oriente en la corte de Atila, Rey de los hunos, y una de las pocas fuentes que tenemos acerca de las costumbres de este pueblo.

Prisco de Panio fue un político del Imperio Romano de Oriente del siglo V de nuestra era, que además se dedicó a la historia y era considerado un eminente sabio. Analizamos hoy su texto más célebre, en el que relata detalladamente algunas de las costumbres de los hunos de las que sabía por haber acompañado a Maximino, un embajador del Emperador Oriental Teodosio II, a la corte del rey huno Atila, en el año 448.

Atila y Bleda, hijos de Mundzuk, eran los reyes de los hunos tras la muerte de su tío el Khan Rua, que había unificado las tribus hunas en el año 430 y había muerto en el 434, dejando a los dos como reyes de los hunos. Atila y Bleda se dedicaron a atacar Persia y el Imperio de Oriente, con el que alcanzaron una tregua en el año 442, pero la interrupción del tributo pagado a los hunos por parte del Emperador Oriental Teodosio hizo que en el 443 Atila y Bleda retomaran la guerra, tomando Naissus, Sofía, Filípolis y otras ciudades romanas, llegando incluso a las puertas de Constantinopla, ciudad que no pudieron tomar por la falta de maquinaria de asedio. Entonces el Emperador admitió su derrota y negoció la paz con los hunos, llegando a una tregua a cambio de 6.000 libras romanas de oro como indemnización por faltar al anterior pacto y un tributo anual de 2.100 libras de oro al año, triplicando la antigua tasa.

Atila y Bleda se retiraron entonces a sus tierras y se dedicaron al ocio durante al menos un año. En este tiempo Bleda, el mayor de los dos hermanos, murió, según algunos a manos del propio Atila. (Dice una leyenda que Atila encontró la espada de Marte, el dios de la guerra, e interpretando este hecho como un augurio de que debía dominar el mundo, mató a la única persona que podría impedírselo, su hermano Bleda) en cualquier caso Atila quedó como único Rey de los hunos, y tenía grandes ansias de poder. Esto ocurría entre los años 444 y 445.

Entretanto, en Constantinopla hubo una gran revuelta causada por las carreras del hipódromo, y la ciudad fue asolada por al menos una epidemia, con lo que se encontraba en un momento muy frágil, y no llegó a cumplir con el tributo debido a los hunos. En el año 447 Atila volvió a atacar al Imperio Oriental, acabando con el ejército imperial al mando del godo Arnegiscio en el río Vid, tras lo que Atila y sus hordas camparon a sus anchas por Grecia y los Balcanes. Posiblemente fuera aquí donde Atila se hizo con su esclavo griego Onegesio, que más tarde sería uno de sus allegados gracias a su astucia e inteligencia, llegando a ser una especie de secretario personal del Rey de los hunos.

Atila puso como condición de paz que se reanudaran los pagos del tributo y que se desocupara una enorme franja de tierra al sur del Danubio para que los hunos pudieran instalarse allí. Las negociaciones se alargaron varios años, y justo en medio de ellas, en el año 448 de nuestra era, es cuando tiene lugar esta embajada que describe Prisco, y es el texto que nos ocupa.

En este texto Prisco describe el banquete al que asistió dicha embajada, de la que él mismo formaba parte y que mandaba Maximino, en la corte de Atila. Maximino y sus hombres tenían como objetivo lograr un acuerdo de paz con los hunos para acabar con los ataques que estaba sufriendo el Imperio por su parte.

Prisco comienza hablando de las costumbres de los hunos antes del banquete. Todos los invitados deben probar una copa antes de sentarse, en presencia del mismo Atila. Entonces habla Prisco de la cama de Atila, situada a unos pasos detrás del sitial que éste ocupaba, y que estaba adornada con sábanas de lino y cobertores bordados, como las camas de las novias en Grecia y Roma. Probablemente Prisco detalle esto sorprendido porque un hombre al que se tiene por el mayor y más cruel de los bárbaros, capaz de dormir sobre un caballo al galope, duerma en una cama a la manera de las mujeres occidentales, como dando un toque medio civilizado a su barbarie. En fin, dice el texto, y el escritor insiste sobre ello, que los asientos situados a la derecha del Rey eran los de honor, reservados a personas a las que Atila considerase más importantes de la sala, siendo los sitios a la izquierda del caudillo lugares secundarios reservados al resto de invitados. Digo que el escritor insiste sobre este punto porque ellos estaban sentados a la izquierda, y un noble escita, es decir un bárbaro, estaba también a la izquierda de Atila pero más próximo a él que la embajada romana, significando esto que Atila consideraba más digno a un escita que a los romanos. Este hecho no debió gustarle nada a Prisco, ya que como embajadores del Imperio eran representantes del Emperador, y por tanto debieran haberles sentado a la derecha de Atila, pero no sólo no lo hacen, sino que además antes que ellos hay un bárbaro, lo que demuestra el desprecio del Rey de los hunos hacia los romanos.

Aquí es cuando Prisco nombra a Onegesio. Onegesio es un griego esclavo de Atila, conocedor de varias lenguas, hábil diplomático y especialmente ducho en el uso del lenguaje y de la pluma, con lo que se granjeó el afecto (o al menos la compasión) de Atila y llegó a convertirse en una especie de secretario personal del caudillo. Cuando un escritor romano como Prisco habla de un esclavo griego sentado inmediatamente a la derecha de Atila, es posible que se fije en ello con un especial rencor hacia él, ya que un esclavo que participa en los banquetes de su amo en el lugar de honor puede tener más de desertor que de esclavo. Además es notable para Prisco el hecho de que dos de los hijos de Atila asistan al banquete y se sienten justo enfrente de Onegesio, es decir, al otro lado de la sala, y que el hijo mayor, el primogénito de Atila, tenga los ojos mirando al suelo, en señal de sometimiento y respeto a su padre, cuando en Roma cualquiera se habría escandalizado si viera al primogénito de un Emperador o un patricio sentado en el último rincón, cuando en el lugar contiguo al señor de la casa hay un simple esclavo comiendo y bebiendo de la misma mesa.

De todos modos la ceremonia continúa y Atila va saludando uno a uno a sus invitados , y todos beben a su salud. Después empieza el banquete.

La comida viene en vajilla de plata para todos, con carne y lujosas viandas para los invitados del caudillo huno, pero según Prisco no hay vajilla de plata para Atila. Atila come carne en un plato de madera, y bebe vino en una copa de madera, al contrario que sus invitados, que comen en vajilla plateada y tienen copas de oro y plata. También la ropa de Atila es sobria, sin oro por ninguna parte aunque mostrando la pulcritud impropia de los bárbaros, y la simpleza que tan propia les es.

El banquete continúa, y cuando acaban con el primer plato, beben vino a la salud de Atila de uno en uno, igual que antes. Después llega el segundo plato y tras él, cuando va avanzando el día, empiezan los cantos. Se resalta el hecho de que dos bárbaros cantaran las hazañas de Atila en canciones compuestas por ellos, lo que exalta a los jóvenes y emociona a los viejos. Lo sorprendente de esto no es solamente que los bárbaros compusieran canciones para los banquetes, igual que los romanos, sino que Atila, según Prisco, no movió ni un ápice de su cara, ni siquiera cuando un escita loco, usado como bufón, entró a hacer sus gracias. Atila sólo sonríe cuando entra un niño pequeño a saludarle, su hijo menor Ernas. Dice el propio Prisco que le sorprende que Atila haga más caso a este hijo que a su primogénito, (probablemente le sorprendiera que un huno tuviera cariño por algo) pero un bárbaro que se sentaba con ellos y hablaba el latín le dijo que habían vaticinado a Atila que su linaje entraría en decadencia y sería salvado por este niño, y por eso le mostraba tanto aprecio. La noche avanza y la embajada romana abandona el banquete

Esto es lo que nos revela, a grandes rasgos, el texto de Prisco, y yo diría a modo de conclusión que lo que más le sorprende es que Atila tenga un esclavo griego como su más allegado, que sea un hombre sobrio y moderado en lugar de entregarse a la chanza y a la borrachera (como imaginaban que eran todos los bárbaros) que canten canciones y honren al jefe mostrando algunos parecidos con el mundo romano y, principalmente, Prisco parece sentirse insultado por no sentarse sino en los sitios secundarios.

Poco después se alcanzaría la paz con Oriente, y Atila pondría los ojos sobre el reino visigodo de Tolosa en alianza con Valentiniano III y Flavio Aecio (que conocía bien a los hunos por haber vivido entre ellos un tiempo) finalmente Atila intentaría acabar con el Imperio Romano de Occidente, pero acabaría retirándose y tiempo después, en el 453, mientras planeaba atacar Constantinopla porque el Emperador Marciano había dejado de pagar los tributos, moriría de una hemorragia nasal en su cuarto, tras una fiesta después de desposar a una cristiana de nombre Ildiko.

Probablemente nadie en Roma hubiera pensado que Atila fuera civilizado entre los hunos, pero la brutalidad salvaje del campo de batalla no le prohibió la vida de sobriedad y moderación (dentro de lo que son los hunos)

Cuando murió sus hombres se golpearon con las espadas, diciendo que el más grande de los guerreros no debe ser llorado con lágrimas, sino con sangre. Su imperio no le sobrevivió.

Imagen

Luis Rúspoli