Literatura

LA CELESTINA: Los amantes Calisto y Melibea

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No podía dejar de dedicar una entrada en el blog acerca de una de las obras que ha marcado un antes y un después en la literatura, hablo sin duda de La Celestina. Y de esta obra me he querido centrar en un aspecto concreto, dos de los personajes principales de la obra como son los amantes Calisto y Melibea. (más…)

1984, “El ojo que todo lo ve…”

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George Orwell es el seudónimo utilizado por el escritor y periodista inglés, Eric Arthur Blair para dar nombre al autor de sus obras. Sus trabajos son reflejo de las experiencias personales que vivió a lo largo de su vida. (más…)

El hijo del Cometa Halley

Fotografía de Mark Twain

Fotografía de Mark Twain

Samuel. El yanqui en la corte del Rey Arturo. El loco amante de la tinta, y el surcador del Misisipi. Desconocido por su nombre y conocido por su grandeza. Conocedor del alma humana y maestro de la metáfora. Oculto bajo un seudónimo, Samuel Langhorne Clemens hizo visible su locura y su genialidad.

Samuel Langhorne, más conocido como Mark Twain, es un hito en la literatura de Norteamérica y un pilar de las letras universales. Loco amante de la locura, y un adelantado a su época. Sus obras, como ”Las aventuras de Huckleberry Finn” y ”Las aventuras de Tom Sawyer”, le proporcionaron una gran fama ya desde su publicación y hoy en día goza de un pedestal en el mundo de la escritura.

Nació en Misuri, Florida, y desempeñó un gran número de empleos tales como piloto navegante del Misisipi, aprendiz de impresor y cajista, e incluso buscó fortuna en la minería del oro durante la fiebre de este. Por suerte, estos oficios no llenaron el apetito de Mark Twain que decidió cambiar radicalmente de oficio, y se enfocó hacia el Periodismo.

Comenzó como reportero y ya desde el principio, la unión de su puño con la pluma generó una gran atracción. Su destreza mental y su control del lenguaje le crearon una fama a nivel nacional ya desde sus inicios, y le permitieron encontrar su anhelada vocación.

Sus numerosos viajes a lo largo del país y sus vivencias en la guerra de Secesión, le sirvieron de inspiración para desempeñar con más grandeza el don que le dio la inmortalidad.

Mark Twain, el hijo del cometa Halley, contrajo matrimonio con Olivia Langdon, hija de una familia rica y liberal. Esto le abrió puertas y le sirvió de inspiración, una vez más, para realizar obras como ”Recuerdos personales de Juana de Arco”. Esta fue dedicada a su esposa, y a pesar de ser menos conocida, Twain afirmó que era el trabajo del que más orgulloso se sentía.

Sus últimos años estuvieron marcados por la tragedia y le sumieron en una profunda depresión que se vio reflejada en su obra posterior. La muerte de su mujer marcó el inicio de su melancolía ya que, tal y como decía, ”Para Adán, el paraíso era donde estaba Eva”. Su paraíso se había ido y él deseaba recuperarlo.

En 1907, recibió el título de doctor honoris causa de la Universidad de Oxford. Tres años después, el día antes del perihelio del cometa Halley, sufrió un ataque al corazón terminando así su sufrimiento y volviendo al paraíso que tanto había anhelado.

Tal y como este predijo, nació con el cometa, y este, a su vuelta, se lo llevó. Dos fenómenos que afloraron juntos, y se fueron juntos. El padre de la literatura Norteamericana para muchos y un genio para todos. A los 176 años de su muerte, se sigue recordando su figura como un fenómeno, como un cometa terrestre, como un genio irrepetible e irreemplazable.

 ”Toda la literatura moderna norteamericana comienza desde el libro de Mark Twain titulado, Las aventuras de Huckleberry Finn ”. Hemingway.

 ”Un norteamericano ama a su familia. Si le sobra espacio para amar a otra persona por lo general escoge a Mark Twain”. Thomas Alva Edison.

Eduardo Llandrés