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IRMINSUL DEFINITIVO

El templo de Debod

El Templo de Debod es uno de los lugares más recomendables para ver en Madrid, con una belleza impresionante y desde donde se pueden ver los mejores atardeceres de la capital.

En este artículo le damos contexto a esta increíble obra egipcia que tenemos la suerte de tener tan cerca. Descubre Debod.

Templo de Debod actual

Templo de Debod actual

 El marco geográfico e histórico en que nació el Templo de Debod

La situación de Debod en Egipto

El Templo de Debod se encontraba originalmente en Nubia, al sur de Egipto, la tierra del oro, marfil, animales y plantas exóticas. Se encontraba al comienzo de Nubia, a unos veinte kilómetros al sur de la isla de Philae. Fue erigido en pleno desierto, sobre una pequeña meseta llana y  inclinada hacia el valle del Nilo. Delante del templo había una estrecha zona más baja, que era afectada cada año por la inundación del Nilo y beneficiaba los cultivos.

Desde la ribera del río se llegaba por una vía de acceso de unos 200 metros que arrancaba de un embarcadero. Las excavaciones en las antiguas necrópolis nos aseguran que Debod debió mantener siempre un pequeño núcleo rural de agricultores debido a la ribera de Nilo beneficiada por la inundación. La época de mayor riqueza y mayor densidad de población fueron los tiempos greco-romanos, a los que pertenece el templo.

La palabra ta hwt, Debod en egipcio, es una de las formas habituales de designar el templo en esta lengua. Propiamente, significa la morada, la estancia, y, por extensión, la morada del dios, el templo. Era uno de los sitios venerados, todos relacionados entre sí, dentro de una ruta sagrada para los peregrinos que acudían hasta el santuario principal consagrado a la diosa Isis en Philae, en Nubia. Más que a Isis, es al dios Amón al que se adora en Debod al construirse inicialmente el santuario.

Diosa Isis

En esta época comienza a jugar un papel crucial la diosa Isis, venerada en Philiae. El culto a esta diosa fue ganando más y más adeptos en todo Egipto, ya que representaba a la madre bondadosa, la esposa fiel que cría y educa a Horus. El templo de Debod, a veinte kilómetros del de Philiae, donde según la leyenda Isis dio a luz a Horus (otra versión afirma que en Debod sintió el dolor del parto que se produciría en Philae), era el primero de estos hitos de culto popular a la diosa, que atrajo a poetas, pensadores y escritores de la Antigüedad en eruditas y humanas peregrinaciones. En la época de los romanos, fue también el culto a Isis un instrumento valioso de influjo político sobre los egipcios, y estos templos fueron visitados por emperadores como Trajano y Adriano.

Por influjo de esta corriente religiosa, el templo de Debod fue orientándose hacia el culto de Isis, un santuario secundario de la ruta de las peregrinaciones. Todas las reformas que la capilla de Adijalamani recibió, fueron llevadas a cabo por los ptolomeos de Alejandría, y se orientan en adorar a Isis, superponiendo su culto al de Amón.

Tan importante fue la fidelidad a Isis en la región, que cuando el emperador Teodosio dio, en el 391, su edicto por el que cerraba todos los templos paganos y el cristianismo se convierte en la religión oficial, solo quedó tolerado el culto profano de Isis en Philae.

 

El Templo de Debod hasta su traslado a Madrid

 Impuesto el cristianismo en Nubia por Justiniano, tras sus victorias sobre los nubios, e incorporada al imperio bizantino la parte del país más septentrional y cercana a Egipto, hay algún indicio de que el templo de Debod fue transformado en cristiano, aunque esto no afectó a la estructura del monumento. Tal vez fue usada como habitación, pero ni durante el cristianismo ni cuando la baja Nubia fue islamizada en tiempos de Saladino, a finales del siglo XII, se puede asegurar el uso del templo. Sin embargo, es evidente que su deterioro y destrucción se ha llevado a cabo en el siglo XIX, sobre todo a finales de este siglo.

El primer viajero que vio el templo de Debod y dejó referencia gráfica del mismo con una leve descripción fue el danés Frederic-Louis Norden, que en 1737 navegó por la baja Nubia partiendo de Egipto, hasta llegar a Derr, pasando dificultades por la hostilidad de sus habitantes. Sin bajarse del barco, dibujó el monumento con la ayuda de un catalejo marino.

El templo de Debod en 1737.

El templo de Debod en 1737.

En ellas podemos observar las estructuras que quedaban en pie en el siglo XVIII. Es visible el embarcadero, con sus muros delimitando la vía sacra que lleva al templo, y se conservan en pie los tres pilonos, aunque ya se habían perdido las torres laterales, a excepción de una de ellas, en el segundo pilono, que permanecía aún en pie. Por lo que se refiere al edificio principal, éste se conserva íntegro.

Un siglo más tarde, en 1819, el testimonio del arquitecto C. Gau dejó una importante descripción del templo y sus relieves. Se puede observar todavía un conjunto bastante completo, aunque han desaparecido, robadas sus piedras, la torre del segundo pilono y parte del embarcadero, aunque se conserva el muro perimetral del santuario.

El templo de Debod en 1819

El templo de Debod en 1819

Será a lo largo del siglo XIX, cuando el templo sufra una destrucción más amplia de sus estructuras, debido tanto a causas naturales como, sobre todo, a la acción humana. A través de testimonios gráficos y de descripciones casi contemporáneas a los hechos se puede comprobar los estadios de su degradación.

Entre 1851 y 1875 se hunde definitivamente la fachada y gran parte del vestíbulo a causa de un terremoto (1868), como se ha insinuado, o por el robo de los sillares, como parece desprenderse de los documentos gráficos citados.

Entre 1896, fecha en que tenemos la última mención de que aún permanecía en pie, y 1906, el tercer pilono, el más cercano al templo, se derrumba a causa del pillaje de sus piedras por los habitantes de la zona.

En 1907, se inicia la segunda fase de construcción de la Presa vieja de Asuán. El embalsamiento de agua supuso la inmersión de los templos de la Baja Nubia durante la mayor parte del año. Como paso previo, el Service des Antiquités de l’Egypte desarrolló una labor de investigación, documentación y reconstrucción de estos templos. El templo de Debod fue reconstruido entre 1907 y 1908 por el arquitecto egipcio Al Barsanti, mientras que el estudio y descripción del monumento recayó en G. Roeder, quien dejó lo que todavía hoy es la obra fundamental sobre este templo.

Estado del templo de Debod antes de su reconstrucción por G. Gaspero y Al-Barsanti, con su tercer pilono ya desaparecido después de 1986.

Estado del templo de Debod antes de su reconstrucción por G. Gaspero y Al-Barsanti, con su tercer pilono ya desaparecido después de 1986.

Durante los cincuenta años siguientes, el templo estuvo sumergido de ocho a diez meses bajo las aguas de la presa de Asuán. El acceso al templo era posible en verano. Durante este largo espacio de tiempo y bajo tales condiciones, el templo sufrió graves alteraciones. El primer pilono se derrumbó y las paredes fueron erosionadas, perdiendo nitidez los relieves. Pero el mayor daño fue la pérdida de los restos de pintura que recubrían paredes y techo de la capilla de Adijalamani y que todavía pudo contemplar Roeder.

Templo de Debod inundado en las aguas del Nilo.

Templo de Debod inundado en las aguas del Nilo.

  El templo en Madrid

 En el año 1955 se iniciaron los estudios preliminares de una nueva presa más grande y de mayor capacidad que sustituyera a la antigua, ya insuficiente. La amenaza que esta nueva presa suponía para los yacimientos y monumentos arqueológicos, con un lago artificial, el lago Nasser en Sudán, hizo reaccionar a la comunidad internacional que a través de la Unesco organizó una «Campaña de Salvamento de los Monumentos de la Nubia», con gran éxito de participantes y ayudas, tanto económicas como científicas y técnicas.

Desde un primer momento, el gobierno egipcio estableció que algunos templos serían donados a países participantes en la Campaña, como agradecimiento a su destacada colaboración. El templo de Debod fue el primero en ser desmontado, tras una breve excavación por arqueólogos polacos, en 1960, siendo sus bloques depositados en Elefantina hasta que fuera decidido el país de destino.Imagen7

En 1964 el Gobierno español solicitó el templo de Debod para su instalación en nuestro país, petición que sería finalmente aceptada en 1968. En 1970 se eligió Madrid como sede del monumento, determinándose el solar del antiguo Cuartel de la Montaña como ubicación definitiva.

El templo llegó a España en 1970, procedente de Alejandría. Durante los dos siguientes años se procedió a su instalación, que supuso no sólo la restauración de las piedras conservadas, sino también una reconstrucción de las partes exteriores perdidas, la fachada y el vestíbulo.

La instalación se completó con el diseño de un parque, cuyo elemento central fuera el templo, poblado con palmeras y con un pequeño estanque alrededor del edificio. Las obras culminaron en 1972, año en que, tras la inauguración oficial, fue abierto al público.

 

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Puedes visitar el templo de Debod en el Parque del Oeste, de entrada gratuita en la Calle Ferraz, 1, 28008 Madrid.
Horarios:

De 1 de octubre a 31 de marzo: 
Martes a viernes de 9:45 a 13:45 y de 16.15 a 18.15 horas
Sábados, domingos y festivos de 9:30 a 20:00 horas.

De 1 de abril a 30 de septiembre (excepto agosto):
Martes a viernes de 10 a 14 horas y de 18 a 20 horas. 
Sábados, domingos y festivos de 9:30 a 20:00 horas.

– Puede concertar una visita guiada (todos los sábados de 11:30 a 12:30 horas) con cita previa. En el caso de que vaya en grupo no debe superar las 20 personas.

– También puedes disfrutar de la Visita Virtual

Debod en imágenes

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Fuentes:

– Almagro, Martín: El Templo de Debod. Instituto de Estudios Madrileños, 1971, Madrid.

http://templodedebod.memoriademadrid.es/pdf/GUIA_DE%20_DEBOD.pdf

http://www.madrid.es/portales/munimadrid/es/Inicio/Ayuntamiento/Cultura-y-Ocio/Templo-de-Debod?vgnextfmt=default&vgnextoid=46caa0d03aa8b010VgnVCM100000d90ca8c0RCRD&vgnextchannel=0c369e242ab26010VgnVCM100000dc0ca8c0RCRD&idCapitulo=4976634

 Cristina Sendra

 

“La Batalla de Issos” Mosaico de Alejandro Magno

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Antes de comenzar a explicar y analizar lo que supone el mosaico de la batalla de Issos de Alejandro Magno es necesario comprender perfectamente qué es un mosaico, su técnica de elaboración, sus características, además de desarrollar el contexto en el que se sitúa esta bella obra. (más…)

Los germanos y la guerra

El mundo germánico era fiero, salvaje, frío, épico y brutal. Un mundo de bosques oscuros, de dioses olvidados, de guerreros admirables… Otro mundo.

Todo comienza en Roma

Mucho antes de cualquier cosa, los Romanos ya andaban matando a los demás y entre ellos. Dos hermanos fundaron la ciudad, según la leyenda, y uno asesinó a otro, aquello era de raíz. Teniendo en cuenta el gusto por la sangre de aquellos romanos, es lógico que se organizaran para matar lo más sistemáticamente posible, así nacieron las legiones. En la Roma más antigua lo primero que encontramos son  los ejércitos ciudadanos anteriores a la reforma de Mario (107 a.C.). Eran ejércitos herederos de la tipología latina y etrusca, es decir, que hasta dicha reforma no aparecieron aquellos legionarios que el cine ha hecho famosos.Antes pues de tener al típico legionario de Astérix y Obélix encontraríamos un primitivo ejército formado solo por unos pocos privilegiados, y exigencias como pagarse el propio equipo o tener la ciudadanía, algo bastante infrecuente. Las tropas se clasificaban según su experiencia y posición social: había  vélites, infantería ligera (pobres tirando piedras, lanzas y flechas) e infantería de línea (prínceps, hastati, y triarios), todos ellos de clase alta pero con diferente armamento y  grados de experiencia encuadrados dentro de la formación.

Como es comprensible con los miles de soldados muertos que provocaron las guerras púnicas y las guerras civiles el estado romano se vio obligado a proceder con enormes reformas, dirigidas por el consul mario Mario. se extendió la ciudadanía a los pobres y a otras ciudades de la península itálica, se eliminaron las diferencias de equipamiento en beneficio de la infantería pesada, se profesionalizó el ejército… Estas reformas fueron muy efectivas, y se mantendrían con pocos cambios desde las Guerras Civiles del final de la República hasta el modelo de estrategia defensiva que se instauró  tras la crisis del Siglo III. Además de un fortalecimiento militar de Roma, la reforma de Mario trajo consigo algo que puso en contacto a los germanos con Roma en su vertiente militar. La desaparición de los vélites se siguió de la llegada de los auxilia, tropas extranjeras al servicio de Roma. Los celtas durante el principado, los sármatas con sus catafractoi (que parecían caballeros medievales), númidas, arqueros escitas a caballo, caballería pesada gótica, fieros hérulos, violentos isaurios… Multitud de pueblos fronterizos con Roma en sus diversos tiempos fueron contratados como guerreros en el momento en el que los romanos dejaron de querer o de poder luchar, en esto destacaron los germanos.

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Batalla de Adrianópolis, germanos contra romanos, difíciles de distinguir.

Imperio Romano tardío

 Durante el Imperio tardío las fronteras de Roma quedaron estancadas, y en esas fronteras enormemente permeables  se produjo una gran influencia e intercambio cultural entre romanos y germanos tanto a nivel social, como militar. La estrategia defensiva romana modificó el ejército y provocó el establecimiento de legiones defensivas llenas de germanos en la frontera, los llamados limitanei. Además surgieron también unas fuerzas de campaña, los comitatensis, una élite de choque totalmente barbarizada. La oficialidad romana fue con el tiempo ocupada por Foederati, antiguos bárbaros mercenarios. Todo acabo en el siglo V con el derrumbe del Imperio y el surgimiento de los reinos bárbaros germánicos. Los ejércitos germánicos fueron en cierto modo herederos de los imperiales, pues hasta la caída de Roma, ellos mismos fueron el ejército romano. Ya con la aparición de tropas particulares de los ricos, comenzó el modelo de  financiación de los ejércitos de reinos sucesores del Imperio Occidental. En el mundo visigodo no había realmente soldados estatales como en el Imperio o en la actualidad. Eran soldados fieles a su líderes directos.

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Batalla del Bosque de Teutoburgo

 Influencia germánica en la Edad Media

 Progresivamente comenzó a producirse una transformación de la caballería pesada en élite social. La caballería heredera de esa mentalidad de guerrero germánico, es un elemento determinante en la Edad Media al convertirse, de forma progresiva en la forma de expresión de poderío militar dada su preponderancia sobre la infantería. Las comitivas de guerreros libres, que en la Alta Edad Media son la nobleza que rodea al rey, nacen de la familia germánica tribal, la gefolge. Sin lugar a dudas, el elemento germánico más determinante fue la constitución social. Los vínculos vasalláticos en los que un hombre libre ofrece sus servicios guerreros se sumaron a la servidumbre como forma de mantener una potente élite de guerreros acorazados. La herencia germana en la edad media es enorme, la idea de la fidelidad, pese a sus similitudes con el patronazgo romano, es mucho más parecida al vínculo existente entre los hombres libres guerreros germanos y su señor. La valentía, el honor, la lealtad y el deseo de entrar en acción fueon constantes en los caballeros medievales, encargados de hacer la guerra pero cristianizados tras la reforma gregoriana que en el siglo XI trata de dominar a una nobleza  de carácter sangriento y eminentemente germánico. Nuestra sociedad hunde las raíces en la Edad Media, la Edad Media bebe de las forma de vida germánica. No debemos olvidarnos que entre nuestros ancestros hubo también épicos guerreros nórdicos.

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Alberto Ciruelos Enjuto | 3º Humanidades y Periodismo

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LA CHINA DE MAO

China comenzó el siglo XX sumida en una pobreza extrema debido a las consecuencias del colonialismo occidental. La precariedad del modo de vida llevó a la población china a acabar con el sistema que tradicionalmente había gobernado China: la figura del emperador y la división confucionista de gobernantes que mandan y gobernados que acatan. La dinastía Qing vio su punto y final en 1912, tras más de dos milenios con la hegemonía del poder.

La figura del emperador con máximos poderes fue el sistema chino por excelencia durante más de dos mil años

Desde 1916 a 1928, China sufrió una fuerte «revolución política», llamada también «Revolución Nacionalista» de la que surgieron el Kuomintang (KMT) y el Partido Comunista Chino (PCCh), que finalmente alcanzó el poder en 1949, tras la II Guerra Mundial y la retirada y rendición de Japón. Con Mao Zedong como líder indiscutible, el PCCh intentó abolir desde un principio todo el pensamiento y cultura chinos para imponer la ideología comunista.

La China precomunista

Contaba con el apoyo de los trabajadores del campo, que había vivido durante los años anteriores a la revolución en una situación de miseria absoluta, que se materializaba en todos los ámbitos:

  • Conformaba el país más poblado del mundo, y a su vez era el que menor producción agrícola e industrial albergaba, así como la renta per cápita, que en 1947 era de 40 dólares por año, la mitad de la India, y bajo los 250 de media del mundo de entonces.
  • El interés de los préstamos se encontraba entre el 35 y el 40% y los arrendamientos del valor de las cosechas oscilaban entre el 50 y el 80%.
  • Los malos tratos, las pésimas condiciones de vida y el número de muertes precoces era el pan de cada día de casi 500 millones de personas, que, en muchos casos, se veían obligados a vender a sus hijas o, en mucha menor medida, a sus hijos.
  • Era una China agrícola y subdesarrollada, en la que un 90% de la economía nacional provenía de la agricultura y la artesanía, mientras que el otro 10% de la insuficiente industria moderna.
  • La población rural, que conformaba la inmensa mayoría de la población, estaba totalmente empobrecida y explotada por los grandes terratenientes (10% de la población rural) y usureros. Trabajaban con herramientas poco especializadas, tenían una total carencia de fertilizantes químicos y poca especialidad en los cultivos. Las frecuentes sequías e inundaciones chinas unido al la insuficiente conservación de recursos hídricos que regaran los cultivos contribuyó a que hubiera momentos de enorme inestabilidad en las cosechas.
  • Inexistencia de transporte eficaz nacional, que dejaba a algunas zonas marginadas y con grandes hambrunas frente a otras mucho más holgadas.
  • Los obreros industriales vivían jornadas larguísimas de trabajo, que alcanzaban normalmente dos turnos de doce horas. En ellas, mujeres y niños eran víctimas de una explotación sin límites con salarios de miseria, y conformaban más del 50% de la fuerza laboral.
  • Ausencia de seguridad social o seguros de accidentes laborales. Estos últimos no aparecieron hasta 1949.
  • A esto se sumaba una analfabetización del 80% de la población. Se trataba literalmente de “una China pobre y vacía”.

Zona callejera antes de la revolución comunista

Política de Mao

De esta forma, gracias a los datos se sabe que el país que heredó Mao estaba muy atrasado y económicamente destruido. Mao quería la consolidación política y el crecimiento económico. El aislamiento chino fue un factor clave que explica los desarrollos de la economía y política del Partido, ya que mantenía al mundo exterior completamente ajeno a la población china, y los datos del gran asiático incalculables para el resto de países.

Mao trató de acabar con la elevadísima inflación del 15%, estabilizar la economía, evitar la corrupción, liberar a la mujer del tradicional patriarcalismo y arrancar de las costumbres chinas los abundantes vicios en los que se refugiaba gran parte de la población, como podían ser la prostitución, el tráfico a las drogas (especialmente opio) y al juego. Llegó un momento en el que Mao vio que solo podía alcanzar sus objetivos a través de un fuerte control y una manipulación continua, que le otorgaba el poder total.

Mao ostentó el poder del Partido Comunista hasta su muerte

Pero el propio Mao pecó de “tradicional” a la hora de gobernar, ya que, a pesar de que rechazó por completo e intentó acabar con las tradiciones chinas como el confucianismo y la jerarquización social, se basó en ellas para desarrollar un tipo distinto de comunismo. Siguió la línea de los antiguos emperadores, cuya autoridad era sagrada y se manifestaba en la frase: “Tiembla y obedece”, basada en la afincada costumbre china de tener una sola persona a cargo del poder.  Otra diferencia con respecto al comunismo soviético fue el total sometimiento de las fuerzas de seguridad militares y públicas al Partido.

El mayor deseo de Mao versaba sobre la igualdad, y su esperanza la albergaban los campesinos, que formaban la absoluta mayoría de la población china. Grosso modo, la evolución del cambio de la tierra fue la confiscación de las tierras a los grandes terratenientes y su división desigual en pequeñas parcelas (1950) a equipos de ayuda mutua (1950-51), cooperativas con títulos de propiedad y la reunión colectiva de tierras y aperos de labranza (1555-57) y comunas en 1958, que organizaron a los grupos rurales en brigadas para la realización de grandes proyectos comunes, como canales, carreteras, presas, industrias, escuelas, hospitales… por el Gran Salto Adelante.

Las obras hidráulicas y la mejora del transporte interno junto con al alejamiento de Mao del poder, una mayor flexibilidad de pequeñas privatizaciones y la reducción del número de componentes de las comunas, que ascendieron a 76.000, permitieron a China experimentar una mejoría económica. Relegado a un segundo puesto, Mao decidió liderar la Revolución Cultural (1965-1969) para recuperar la autoridad en su figura. Se apoyó en estudiantes y jóvenes a los que imponía sus pensamientos con el “Libro Rojo” y  los que instaba a tomar la vía rápida que les llevara al comunismo perfecto. A intelectuales y otras muchas personas, tras la campaña de las Cien Flores (1957), entre las que contaban propios integrantes del PCCh, se les privó de sus cargos y se lees persiguió con la Campaña Antiderechista.

Esto produjo que muchos de los intelectuales que antes eran profesores en las universidades y escritores fueran relegados a trabajos en el campo y que los campesinos pasaran al ámbito político, con la consecuencia de la  reducción del nivel educativo a la vulgaridad del campesinado rural. La importancia creciente del Ejército Rojo y el descontrol y caos del país llevaron a Mao a poner punto y final a la Revolución Cultural y a intentar poner orden y estabilidad al gobierno con el apoyo de la “Banda de los Cuatro”.

En 1971 la ONU aceptó la entrada de China como uno de los cinco países permanentes en lugar de Taiwán, acabando con la farsa y la tensión de este asunto. En 1972, Nixon visitó Pekín, por lo que ya China daba señales de iniciar una pequeña apertura al mundo exterior.

Conclusión

Mao tuvo aciertos, pero también graves errores. Son dos las caras que dio al mundo: una, radical y utópica, a la que no le importaba la muerte de más de 40 millones de personas para conseguir su objetivo, además de todas las políticas duras, la censura y demás sufrimientos que vivió el pueblo chino. Por otra, una carismática, que otorgó un gobierno estable, desarrolló la educación, acabó con parte de los vicios de la sociedad, elevó la esperanza de vida de 34 cuando llega al poder en 1949 a 65 en 1975. Además, elevó las exportaciones e importaciones de 1,13 miles de millones de dólares en 1950 a 20,64 en 1978.

Por último, Mao le devolvió a su país la idea de grandeza y le otorgó una confianza que le hiciera olvidar los complejos de inferioridad anteriores a él. Fue el que logró darle el empujón final para lanzarse a la carrera de llegar a ser una gran potencia, y de dejar en el olvido un largo periodo de crisis y frustación. Fue ello lo que, como resultado, logró su deificación y culto a su figura durante su vida e incluso tras su muerte.

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Para saber más acerca de la figura de Mao Zedong y su influencia en China puedes ver también este vídeo:

 Cristina Sendra

La Corte del Rey de los Hunos

Hoy quisiera analizar un fragmento de “Excerpta de Legationibus” de Prisco, del año 475, un relato de un embajador del Imperio Romano de Oriente en la corte de Atila, Rey de los hunos, y una de las pocas fuentes que tenemos acerca de las costumbres de este pueblo.

Prisco de Panio fue un político del Imperio Romano de Oriente del siglo V de nuestra era, que además se dedicó a la historia y era considerado un eminente sabio. Analizamos hoy su texto más célebre, en el que relata detalladamente algunas de las costumbres de los hunos de las que sabía por haber acompañado a Maximino, un embajador del Emperador Oriental Teodosio II, a la corte del rey huno Atila, en el año 448.

Atila y Bleda, hijos de Mundzuk, eran los reyes de los hunos tras la muerte de su tío el Khan Rua, que había unificado las tribus hunas en el año 430 y había muerto en el 434, dejando a los dos como reyes de los hunos. Atila y Bleda se dedicaron a atacar Persia y el Imperio de Oriente, con el que alcanzaron una tregua en el año 442, pero la interrupción del tributo pagado a los hunos por parte del Emperador Oriental Teodosio hizo que en el 443 Atila y Bleda retomaran la guerra, tomando Naissus, Sofía, Filípolis y otras ciudades romanas, llegando incluso a las puertas de Constantinopla, ciudad que no pudieron tomar por la falta de maquinaria de asedio. Entonces el Emperador admitió su derrota y negoció la paz con los hunos, llegando a una tregua a cambio de 6.000 libras romanas de oro como indemnización por faltar al anterior pacto y un tributo anual de 2.100 libras de oro al año, triplicando la antigua tasa.

Atila y Bleda se retiraron entonces a sus tierras y se dedicaron al ocio durante al menos un año. En este tiempo Bleda, el mayor de los dos hermanos, murió, según algunos a manos del propio Atila. (Dice una leyenda que Atila encontró la espada de Marte, el dios de la guerra, e interpretando este hecho como un augurio de que debía dominar el mundo, mató a la única persona que podría impedírselo, su hermano Bleda) en cualquier caso Atila quedó como único Rey de los hunos, y tenía grandes ansias de poder. Esto ocurría entre los años 444 y 445.

Entretanto, en Constantinopla hubo una gran revuelta causada por las carreras del hipódromo, y la ciudad fue asolada por al menos una epidemia, con lo que se encontraba en un momento muy frágil, y no llegó a cumplir con el tributo debido a los hunos. En el año 447 Atila volvió a atacar al Imperio Oriental, acabando con el ejército imperial al mando del godo Arnegiscio en el río Vid, tras lo que Atila y sus hordas camparon a sus anchas por Grecia y los Balcanes. Posiblemente fuera aquí donde Atila se hizo con su esclavo griego Onegesio, que más tarde sería uno de sus allegados gracias a su astucia e inteligencia, llegando a ser una especie de secretario personal del Rey de los hunos.

Atila puso como condición de paz que se reanudaran los pagos del tributo y que se desocupara una enorme franja de tierra al sur del Danubio para que los hunos pudieran instalarse allí. Las negociaciones se alargaron varios años, y justo en medio de ellas, en el año 448 de nuestra era, es cuando tiene lugar esta embajada que describe Prisco, y es el texto que nos ocupa.

En este texto Prisco describe el banquete al que asistió dicha embajada, de la que él mismo formaba parte y que mandaba Maximino, en la corte de Atila. Maximino y sus hombres tenían como objetivo lograr un acuerdo de paz con los hunos para acabar con los ataques que estaba sufriendo el Imperio por su parte.

Prisco comienza hablando de las costumbres de los hunos antes del banquete. Todos los invitados deben probar una copa antes de sentarse, en presencia del mismo Atila. Entonces habla Prisco de la cama de Atila, situada a unos pasos detrás del sitial que éste ocupaba, y que estaba adornada con sábanas de lino y cobertores bordados, como las camas de las novias en Grecia y Roma. Probablemente Prisco detalle esto sorprendido porque un hombre al que se tiene por el mayor y más cruel de los bárbaros, capaz de dormir sobre un caballo al galope, duerma en una cama a la manera de las mujeres occidentales, como dando un toque medio civilizado a su barbarie. En fin, dice el texto, y el escritor insiste sobre ello, que los asientos situados a la derecha del Rey eran los de honor, reservados a personas a las que Atila considerase más importantes de la sala, siendo los sitios a la izquierda del caudillo lugares secundarios reservados al resto de invitados. Digo que el escritor insiste sobre este punto porque ellos estaban sentados a la izquierda, y un noble escita, es decir un bárbaro, estaba también a la izquierda de Atila pero más próximo a él que la embajada romana, significando esto que Atila consideraba más digno a un escita que a los romanos. Este hecho no debió gustarle nada a Prisco, ya que como embajadores del Imperio eran representantes del Emperador, y por tanto debieran haberles sentado a la derecha de Atila, pero no sólo no lo hacen, sino que además antes que ellos hay un bárbaro, lo que demuestra el desprecio del Rey de los hunos hacia los romanos.

Aquí es cuando Prisco nombra a Onegesio. Onegesio es un griego esclavo de Atila, conocedor de varias lenguas, hábil diplomático y especialmente ducho en el uso del lenguaje y de la pluma, con lo que se granjeó el afecto (o al menos la compasión) de Atila y llegó a convertirse en una especie de secretario personal del caudillo. Cuando un escritor romano como Prisco habla de un esclavo griego sentado inmediatamente a la derecha de Atila, es posible que se fije en ello con un especial rencor hacia él, ya que un esclavo que participa en los banquetes de su amo en el lugar de honor puede tener más de desertor que de esclavo. Además es notable para Prisco el hecho de que dos de los hijos de Atila asistan al banquete y se sienten justo enfrente de Onegesio, es decir, al otro lado de la sala, y que el hijo mayor, el primogénito de Atila, tenga los ojos mirando al suelo, en señal de sometimiento y respeto a su padre, cuando en Roma cualquiera se habría escandalizado si viera al primogénito de un Emperador o un patricio sentado en el último rincón, cuando en el lugar contiguo al señor de la casa hay un simple esclavo comiendo y bebiendo de la misma mesa.

De todos modos la ceremonia continúa y Atila va saludando uno a uno a sus invitados , y todos beben a su salud. Después empieza el banquete.

La comida viene en vajilla de plata para todos, con carne y lujosas viandas para los invitados del caudillo huno, pero según Prisco no hay vajilla de plata para Atila. Atila come carne en un plato de madera, y bebe vino en una copa de madera, al contrario que sus invitados, que comen en vajilla plateada y tienen copas de oro y plata. También la ropa de Atila es sobria, sin oro por ninguna parte aunque mostrando la pulcritud impropia de los bárbaros, y la simpleza que tan propia les es.

El banquete continúa, y cuando acaban con el primer plato, beben vino a la salud de Atila de uno en uno, igual que antes. Después llega el segundo plato y tras él, cuando va avanzando el día, empiezan los cantos. Se resalta el hecho de que dos bárbaros cantaran las hazañas de Atila en canciones compuestas por ellos, lo que exalta a los jóvenes y emociona a los viejos. Lo sorprendente de esto no es solamente que los bárbaros compusieran canciones para los banquetes, igual que los romanos, sino que Atila, según Prisco, no movió ni un ápice de su cara, ni siquiera cuando un escita loco, usado como bufón, entró a hacer sus gracias. Atila sólo sonríe cuando entra un niño pequeño a saludarle, su hijo menor Ernas. Dice el propio Prisco que le sorprende que Atila haga más caso a este hijo que a su primogénito, (probablemente le sorprendiera que un huno tuviera cariño por algo) pero un bárbaro que se sentaba con ellos y hablaba el latín le dijo que habían vaticinado a Atila que su linaje entraría en decadencia y sería salvado por este niño, y por eso le mostraba tanto aprecio. La noche avanza y la embajada romana abandona el banquete

Esto es lo que nos revela, a grandes rasgos, el texto de Prisco, y yo diría a modo de conclusión que lo que más le sorprende es que Atila tenga un esclavo griego como su más allegado, que sea un hombre sobrio y moderado en lugar de entregarse a la chanza y a la borrachera (como imaginaban que eran todos los bárbaros) que canten canciones y honren al jefe mostrando algunos parecidos con el mundo romano y, principalmente, Prisco parece sentirse insultado por no sentarse sino en los sitios secundarios.

Poco después se alcanzaría la paz con Oriente, y Atila pondría los ojos sobre el reino visigodo de Tolosa en alianza con Valentiniano III y Flavio Aecio (que conocía bien a los hunos por haber vivido entre ellos un tiempo) finalmente Atila intentaría acabar con el Imperio Romano de Occidente, pero acabaría retirándose y tiempo después, en el 453, mientras planeaba atacar Constantinopla porque el Emperador Marciano había dejado de pagar los tributos, moriría de una hemorragia nasal en su cuarto, tras una fiesta después de desposar a una cristiana de nombre Ildiko.

Probablemente nadie en Roma hubiera pensado que Atila fuera civilizado entre los hunos, pero la brutalidad salvaje del campo de batalla no le prohibió la vida de sobriedad y moderación (dentro de lo que son los hunos)

Cuando murió sus hombres se golpearon con las espadas, diciendo que el más grande de los guerreros no debe ser llorado con lágrimas, sino con sangre. Su imperio no le sobrevivió.

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Luis Rúspoli