LA VIEJA LITURGIA HISPANA Y LA INTERPRETACIÓN FUNCIONAL DEL TEMPLO PRERROMÁNICO

A lo largo de los años se han dado diversos estudios sobre la funcionalidad de los diversos elementos de los templos prerrománicos de Hispania. La mayor parte de los testimonios vienen de los siglos IV al VIII. Sin embargo la investigación de estos textos acarrean diversos problemas a la hora de emplearlos en tareas de investigación que pueden conducir a conclusiones erradas.

La liturgia Hispana vivió su auge durante los siglos VI y VIII hasta la implantación de la liturgia romana en los últimos años del siglo XI. Algunos especialistas niegan ciertas prácticas hispanas durante los siglos VI y VII ya que aparecen en manuscritos más tardíos, La verdad es que las prácticas de la iglesia hispana vienen de una larga tradición que se pone en común con la romana el hecho de poseer aspectos de la Koiné del pasado aunque nuestro ritual, fura de las fronteras careciese de comprensión para el resto de comunidades

1. El espacio del entorno del templo. de la tierra Ad Cibarium al atrio
La funcionalidad del templo ha de estar correspondidas a cómo estén estos dotados. Así aparecen las tierras Ad Cibarium.
El tamaño del atrio establece la extensión de las tierras patrimoniales que se ubicaban alrededor del templo y adquiriesen un determinado valor que las llevase a ser vendidas o compradas.
a) Atrio es el el espacio que sirve para designar un templo o un monasterio. era un espacio restringido alrededor del templo cuya superficie varía según la época. Su función era plurifuncional, Era, un espacio para enterramientos, que acabará convirtiéndose en cementerio. Era un espacio íntimo que proporcionaba seguridad. Otras posible utilizada del territorio que ocupaba el atrio era de espacio habitable para los jóvenes seminaristas durante su etapa de formación.
En los atrios tenían lugar una serie de actividades consideradas en la actualidad paralitúrgicas que iban desde la liturgia hasta actos jurídicos.

2. Del pórtico y las cámaras, función funeraria y penitencial
Pórticos: empleados para preservar el interior del templo de los efectos meteorológicos y el entorno. A lo largo de la historia los materiales varían y cambian su estructura para adaptarse a los edificios: los más simples son espacios cerrados de forma cuadrangular que se sitúan en la fachada occidental y en ocasionas adoptan una estructura tripartita. Existen también pórticos más amplios con disposición rectangular que siguen la disposición romana. Además de los usos referidos anteriormente hablamos de una funcionalidad que se añade posteriormente al término atrio cubierto por lo que las actividades referidas a éste podían celebrares aquí. Servía como lugar de acogida a los fieles y concretamente como espacio reservado al cumplimiento del castigo por las culpas: los penitentes no podían asistir a la celebración litúrgica en su totalidad por diversos motivos.
Cámaras funerarias y penitenciales: suele ser difícil la precisión de cada una de las dependencias y la funcionalidad de ambas se confunde. En el caso de los panteones tenemos constancia de la diversidad en este aspecto a la hora de dar sepultura a los fallecidos; sabemos muy poco de la disposición a la horade enterrar a los fallecidos en el caso de los panteones regios pero conocemos la intencionalidad de estas formas de enterramiento. Iglesias contraabsidialas eras las preferidas por los reyes. Cuando nos referimos a las cámaras penitenciales observamos que la organización tripartita del Nártex se corresponde a esta función: la permanencia de los penitentes durante estancias prolongadas o bien también se baraja la hipótesis en su uso de separación del sector masculino del femenino

3. Orientación del Templo y su organizada compartimentación interna
Tanto los edificios conservados como los que han desaparecido, muestran que estaban ubicados de cara a la zona Este del conjunto. Los fieles se situaban en la zona occidental y el celebrante en dirección a Oriente.
El interior está zonificado. Los distintos ámbitos de la iglesia están destinados a los diferentes grupos de personas que por sus distintas condiciones no podían acceder a unas u otras zonas:

El santuario y los altares secundarios: organización tripartita de la cabecera. referencias la altar principal y dos secundarios como en San Miguel de la escalada. El santuario es el espacio ante el tabernáculo, donde se halla y se celebra la ceremonia fundamental del ritual cristiano. La restricción a ciertas personas obligaba a delimitarlo con barreras. idea del santuario como fortaleza. en algunos casos hay ciertos puntos que propician su encarnación como es el caso de San Pedro de la Nave. Espacios reservados para la colocación de los elementos eucarísticos y zonas para el revestimiento del altar. El caso de los altares secundarios su aparición no está del todo clara. A pesar de ser tratados como altares sus distintos elementos indican la carencia de empleo de elementos eucarísticos en éstos. Es posible que fuesen empleados como apoyo del altar. Denominación de estos altares secundarios como preparatorios, que es lo que hoy podría denominarse como sacristía que sirve de apoyo a la preparación de la ceremonia y se dan distintas celebraciones litúrgicas
El coro y su organización: espacio delimitado según los textos y cuya actividad está relacionada con su nombre respecto a la celebración litúrgica. Sabemos que se trataba de una zona de acceso restringido y que necesitaban de una determinada estructuración. El coro, según el IV Concilio de Toledo se organiza en dos zonas: primer coro para los presbíteros y el segundo coro para los diáconos. El coro es el elemento articulador con todos los elementos necesarios para el desarrollo de la liturgia. Un problema que plantea es el referido al espacio de almacenamiento de los canceles. La situación hipotética es el espacio ocupado por el coro del ancho del templo por las tres naves y ante los tres ábsides e incluyendo el espacio de entrada a las sacristías. Existencia de dos elementos fundamentales como son el púlpito y el tribunal, aunque exige una confusión generalizada acerca de la funcionalidad de cada uno de ellos. El púlpito era el lugar ocupado por el lector o el salmista para la lectura pública desde donde puede ser visto. en ocasiones se dice de tribunal y púlpito con la mismo. En conclusión podemos sacar a que ambos están perfectamente articulados con el coro desde donde tienen su acceso y deben estar en alto para su correcta visualización de la nave. Debía ser de gran tamaño para acoger la presencia del obispo y sus diáconos y presbíteros y tener libertad de movimientos. De las fuentes se desprende la existencia de canceles que marcan los espacios de delimitación de santuario y coro y que permitían compartimentar espacios como el coro en más canceles.

4. Las sacristías: sacrarium/secretarium thesaurum/donarium
Dos espacios cuya función individualizada resulta confusa y genera ambigüedad. Ambos términos en su día tuvieron ademas, una significación propia. Su misión más específica y genérica es la de guardar objetos sagrados para la celebración de culto, en la sacristía.
Estas dos dependencias se correspondían constancias similares que señalan funets de antigüedad al resto de iglesias, que existieron hasta el siglo XI. Son dependencias abiertas al coro que sirven de apoyo a la liturgia y cuya ubicación hasta el siglo VI no se halla regularizada aunque poseen formas similares con una disposición totalmente simétrica.
Este tipo de dependencias aparecen en aquellas iglesias catedralicias o que poseían una determinada identidad. La ambigüedad de funciones podrían contribuir a reducir ambas estancias a una secuencia polivalente o a prescindir de ellas en edificios de cráter más rural o empobrecido

Sacristía: en la época recibe el nombre de Sacrarium o bien de secretarium y hace referencia la estancia donde se guardaban los vasos sagrados. Es una dependencia importante en las iglesias donde se reúnen concilios. En relación con lo penitencial está la bendición del pan de los días festivos. Es un espacio de entrada restringida.
Tesoro: una dependencia que servía para la custodia sobre todo, a partir del siglo XI, de las ofrendas realizadas ala templo en cuestión como las cruces entregadas por los monarcas como regalo a las iglesias y otros objetos que forman el tesoro del templo. Es la idea de un depósito donde guardar no solo los tesoros, también las reliquias del lugar. Su capacidad debía de ser amplia.

5. Nave
Separación de os fieles por el sexo responde a la distribución del espacio y de las distintas estancias mencionadas anteriormente. Las prácticas ceremoniales marcaban claramente la separación de los catecúmenos. Sobre la exacta ubicación de hombres y mujeres hay poca certeza: la nave central partida en dos zonas por el pasillo central.

Además existe otra división: catecúmenos, penitentes y miembros de otras religiones formaban grupos separados que en determinados momentos de la liturgia habían de abandonar el espacio u ocupar otro lugar del templo específico para estos casos.

6. El baptisterio
Espacio dedicado a San Juan Bautista. En el interior se hallaba la pila bautismal, el agnile y un altar. diversidad en las piscinas bautismales o en el número de fuentes empleadas para este fin. El agnile era el lugar ocupado por los neófitos en el baptisterio y que había de estar marcado por una estructura de dos canceles aunque no hay seguridad de esto.

Necesidad de que el baptisterio fuera un espacio con la posibilidad de cerrarse especialmente en Cuaresma, y que hubiese presencia de altar que podía servir como preparatorium para la confirmación de los neófitos.

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